El encuentro fue fortuito, inesperado los dos se quedaron sorprendidos, ninguno se lo esperaba, pero la reacción no se hizo esperar, ambos como atraídos por un imponente magnetismo se fundieron en un abrazo muy intenso, no cabían palabras, no cabían reproches, no cabía nada tan solo aquel fundido de dos cuerpos tanto tiempo necesitándose y añorándose… En unos instantes fueron conscientes de que estaban en público, con mucho esfuerzo lograron separarse, no sin cierto trabajo, ahora si cabían las palabras, era el momento de intentar articular alguna palabra que los sacase de ese instante mágico… Unos cordiales saludos, un interés personal de cómo estaba cada uno, pero que en verdad ninguno escuchaba ni prestaba atención era simple cháchara autómata, decidieron ir a tomar un capuchino al lugar al que tantas otras veces habían ido, y que mucho añoraron los dos repetir. Bien, era el momento, sentados allí en aquella terraza con unas impresionantes vistas a la bahía los dos sentados delante de sendos capuchinos no prestaban atención a nada de lo que ocurría a su alrededor, las manos sujetaban la taza de café por no saber que hacer con ellas, pero sus ojos se taladraban, no había manera de separar la mirada de uno y otro nada tenía que ver lo que decían aquellas miradas con las palabras que salían de sus labios, seguramente no se oían, tan solo se escuchaban, el cumulo de emociones era tal, que pensaron que quizás las personas de alrededor eran capaces de escuchar sus vertiginosos pensamientos, el deseo se palpaba en sus ojos, en el nerviosismo de las manos sujetando la taza de café, en el cruce de piernas de ella, en el estirarse de el, decidieron que ya era mas que suficiente alargar aquella agonía, ninguno hablaba , no era necesario, ambos tenían clarísimo lo que tenían que hacer, con cierta premura, pagaron los cafés y se marcharon de aquella terraza que tantos y tantos recuerdos les traía , pero ya habría mas oportunidades de regresar, ahora había algo que urgía mas, era la necesidad palpable de esos cuerpos tan necesitados por largo tiempo.
Tomando un taxi se dirigieron al hotel donde él se hospedaba, luego de registrarse y solventar el papeleo de rigor ambos tomados de la mano se dirigieron al ascensor, entrar en el mismo cerrarse las puestas y fundirse en un apasionado beso fue todo uno. La intensidad del beso fue tal que cuando las puertas se abrieron, se separaron con cierta desgana, y notaron el sabor dulzón de la sangre en sus labios, no se demoraron, se dirigieron a la habitación abrazados el casi no daba a meter la tarjeta-llave en la ranura de la puerta ella le sujetó la mano y le ayudó a abrir no había temor en ninguno de los dos, el nerviosismo se había disipado, tan solo un irrefrenable deseo de el uno por el otro se palpaba en aquella habitación, la puerta se cerro tras él y con la misma la tomó en sus brazos y la volvió a besar, ella pensó que moriría de placer en ese instante, su corazón iba a mas de 120 pulsaciones por minuto, notaba la sangre agolpada en su garganta pero necesita a aquel hombre tanto como el a ella, le daba igual todo lo que pasaba a su alrededor
En ese instante solo deseaba sentir sus manos y sus besos por todo su cuerpo al igual que ella hacía con el.
Las ropas desaparecieron rápidamente de sus cuerpos, y quedaron sabe Dios donde… disgregadas por todo el cuarto más pasión, más amor, más besos, más abrazos y más caricias, una vez hecho todo el reconocimiento manual de ambos cuerpos, las caricias se volvieron, mas precisas, y mas excitantes, las manos se dirigían a los lugares que sabían donde harían mas impacto los besos se volvieron mas insolentes dejaban un rastro de saliva por todo el cuerpo.
El decidió tomar la iniciativa colocándola con suavidad boca arriba y con una mano sujetándole ambos brazos por encima de su cabeza comenzó a besarla con suavidad comenzando por el cuello, mordisqueando sus orejillas, mientras con la otra mano le acariciaba los senos con vehemencia los había añorado tanto… los había deseado tanto… Estos no se hicieron esperar en la reacción y enseguida 2 pezones duros como granito se alzaron desafiantes entre sus dedos, la boca bajaba del cuello a la garganta y de aquí hasta los pechos que con la respiración agitada de ella no cesaban de subir y bajar y aquellos pezones erectos apuntando firmes desafiando a que los tomara mordiera, besara, mamara… se decide con fruición a mordisquear uno, con cierta rudeza al principio, pero ante la reacción de ella con mas suavidad, mientras que con la mano se dedicaba a tomarle la medida al otro seno, si fueron minutos u horas, no sabrían decirlo pero al fin ella logró soltarse de su presa y con mas libertad de movimientos decidió que también iba a participar de aquel festín sujeto su cabeza entrelazo los dedos en sus cabellos mientras el seguía besando aquellos pechos con los que tantas y tantas veces soñó y que le parecía increíble que los tuviera en sus manos a su merced.
Ella mientras seguía acariciando todo su cuerpo sus hombros fuertes y viriles, su espalda firme y amplia sus manos bajaban pero no dejaban un centímetro por explorar, ahora ella se voltea sobre él de manera que él queda debajo y ella encima suyo, ahora le toca a ella dominar la situación, no necesita sujetarle, él es listo y se deja hacer sabe que ella lo va a hacer genial, lo han hablado tantas veces, han recreado la situación un millón de veces los dos saben que pasará y como será.
Ella le comienza a besar por el cuello, la garganta pasa su lengua por sus orejas y desciende hasta en naciente de su nuez, el se encoje de satisfacción, las cosquillas que le producen la caricia lo excitan aún mas si cabe, ella sigue en su camino de no cejar, le sabe entregado y eso la hace disfrutar a ella también sigue bajando su lengua por su pecho, se detiene en sus pequeños pezones que están duros ella los tomas entre sus dientes y le mordisquea , el reacciona enseguida con un respingo no se esperaba esa caricia, pero ella enseguida lo calma lamiéndole y besándole la zona afectada cuando le relaja de nuevo, sigue bajando por su vientre a besos y lametones, mientras que sus manos de avanzadilla van allanando terreno y preparando el camino, ella llega al fin a su destino, mientras con mimo y suavidad masajea su miembro viril sus labios descienden hacia el mismo. El queda un poco como sin respiración, ella no lo se lo piensa abre sus labios y acaricia con su lengua un glande rojo y palpitante cual grana que le desafía, y con gusto y deseo lo deleita, lamiéndolo y besándolo y succionando mientras su mano masajea de arriba abajo su pene erecto y hermoso y con la otra le acaricia los testículos, sopesándolos y agitándolos, el esta preso de convulsiones, no quiere que esto acabe aún, así que con esfuerzo, pero con firmeza la retira y le da la vuelta de nuevo, ahora es ella la que va a recibir sus mas intimas caricias, la acerca al borde de la cama mientras se arrodilla en el suelo colocando sus cabeza entre sus piernas… Dios cuanto había soñado con ella, beberla, olerla, saborearla… casi se volvía loco de pensarlo, y la tenía delante suyo, deseando que la tomara, no lo pensó mas, sujetó sus rodillas con suavidad pero firmemente y enterró su rostro en su sexo húmedo y palpitante le pasó la lengua con suavidad por encima de su clítoris ella gemía y se retorcía de placer y el atisbaba una sonrisa, ya conocía esa reacción en ella, con una mano aviesa y unos dedos que parecían tener inteligencia propia, apartando pliegues y buscando camino, la tocaba y acariciaba a la vez que su lengua hacía lo mismo la humedad era ya tal que el tenía que tragar para poder seguir o se ahogaría en los flujos vaginales que el placer de ella segregaba, mientras ella se contorsionaba como una posesa y gemía intentando no hacer demasiado ruido, buscaba desesperadamente algo con que ocultar su rostro, sentía vergüenza de sentir tanto placer no era capaz de admitirlo, le sujeto la cabeza y con un gesto lo atrajo hacia si, el subió no con cierta desgana de tener que abandonar tan suculento manjar, pero estaba dispuesto a darle a ella todo cuanto quisiera y más, así que se incorporó y tendió a su lado, permitiendo al mismo tiempo a ambos relajarse un poco antes de continuar la acometida se tendió a su lado y se fundieron en un larguísimo beso mientras sus cuerpos se juntaban y se acoplaban perfectamente de nuevo ella vuelve a querer zafarse del abrazo y comienza a descender por su cuerpo pero esta vez el no la iba a dejar sola los cuerpos fueron girando de tal manera que quedaron uno para arriba y el otro hacia abajo en un anclaje perfecto ella volvió a dedicarse a el.
El se colocó por encima de ella pasando una pierna por su cabeza de manera que sus rostros tenían delante aquello que tanto habían deseado ella un glande rosado brillante y hermoso, y el una vagina húmeda roja y caliente.
No hubo tregua entre ambos, los dos se dedicaron a prodigarse besos succiones, lametones y algún que otro mordisquito descarado, la lengua de el entraba y salía de la vagina de ella como un mini pene dura y segura de lo que hacía, la lengua de ella y su boca entera se abría para recibir con la mayor integridad posible aquel pene insultantemente hermoso y erecto que empujaba con ganas hasta casi ahogarla, cuando ella pensaba que perdía el tino porque le costaba ya respirar, logro levantarle un poco, justo el aprovecho para arreciar en sus caricias vaginales y ella de repente se vio metida en un grito enorme de placer y una humedad increíble brotando de su vagina, los movimientos convulsivos de ella que había vuelto a tomar el pene de el entre sus labios, hicieron que el también estallara en su boca y su rostro ella se sorprendió de entrada, no se lo esperaba, pero recuperada del primer instante se dedicó a lamer succionar y tomar toda aquella esencia de amor que el le brindaba, después de todo, el había hecho lo mismo con ella. Después de unos cuantos estertores mas el se dejo caer hacia un lado y ella se movió un poco hacia el otro… Ambos boca arriba pero invertidos, intentaban calmar sus respiraciones mediantes suaves y tiernas caricias que no tenían otra misión más que relajar la respiración y recuperar el tino.
Ya algo mas calmados se colocan ambos en una misma dirección abrazados frente a frente, oliéndose y un poco temerosos el uno de la otra, era una primera entrega total de ambos, cierto que lo habían hablado tantísimas veces, y que lo habían recreado aun mas, pero jamás hasta hoy se habían disfrutado de esa manera tan entregados, tan desprendidos.
Se toman los dos un descanso, y tan solo se dedican a besarse y acariciarse con infinita ternura, la pasión desatada y el deseo furioso se ha calmado por el momento, para dejar paso a la ternura y el relax lo justo para cargar las pilas, saben que habrá tiempo para todo, ahora necesitan recrear los demás sentidos los besos larguísimos tan añorados, las miradas intensas e inacabables, las caricias tiernas como al descuido pero con aviesa intención de ir despertando de nuevo el deseo y la pasión una mano la de ella dejada lánguidamente en la entrepierna ahora flácida de el, una caricia como sin querer en los glúteos de ella. Un sutil movimiento de ella como colocándose, hace que el roce de los dedos en sus glúteos se intensifiquen mas y sea mas cercano e intimo, y la mano de ella acariciando como sin querer la parte interna de sus muslos y notando que ya no hay tal flacidez, esta despertando de nuevo y las ganas suben por oleadas llegando a nublarles el entendimiento y vuelta a sentir la pasión desenfrenada, da igual si los cuerpos están cansado o agotados, las ansias de amarse nuevamente eclipsan cualquier otro sentimiento, las caricias se vuelven mas descaradas ella entierra su rostro en el pecho de el mientras con un movimiento se coloca en pompa facilitando las caricias y los estímulos anales a los que la esta sometiendo, ella sigue en su empeño de despertarle, pero tampoco es que tenga mucho trabajo al respecto, ella enloquecida por esa caricia esta que no puede mas, el ha dado con un punto hipersensible que la esta volviendo loca de placer, el goza tanto como ella solo de verla gemir de esa loca manera no se atreve aún a dar un paso mas la mira a los ojos y se encuentra con su mirada de aceptación, algo asustada pero deseosa al mismo tiempo de que el prosiga le besa intensamente y asiente, el decidido se le coloca detrás sujetando sus caderas y con suavidad pero con firmeza la penetra…. Ella suelta un grito de dolor, el se encoje asustado pero con amor y suavidad va haciendo movimientos suaves y acompasados sujetándola por debajo del vientre y permitiéndole relajarse, la penetra con dulzura y firmeza al mismo tiempo, ella ya parece olvidarse del dolor agudo inicial y solamente se deje llevar oleadas de placer que suben una y otra vez con cada embestida de el, el ritmo se va acelerando poco a poco y la respiración de el se va entrecortando, es la primera que ella le escucha gemir, y sus pequeños gruñiditos la van envolviendo en una vorágine de placer que cree la va a enloquecer de placer, una embestidas un grito desgarrado de el un estertor escalofriante y de nuevo la derrota del cuerpo, el relax total, las gotas de sudor que se enfrían rápidamente en sus frente, un último suspiro y la dejadez total.
Jamás dos cuerpos se entregaron tanto, se dieron tanto de si agotados se dejaron caer uno al lado del otro, los brazos rodeando el cuerpo del otro, y así les sumió el sueño y el cansancio, una sonrisa de felicidad y satisfacción en sus rostros y una total sensación de triunfo por un trabajo bien realizado, ni en sus mas locas disertaciones o pensamientos, hubieran imaginado que sería tan increíblemente placentero sus cuerpos extenuados quedaron por fin a merced del sueño, a la espera del alba y una nueva acometida. La felicidad era supina en aquellos momentos en aquella habitación…
Alicia Abril 2011